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La ciudad de Dessau (este de Alemania), sinónimo de la arquitectura Bauhaus, pone fin a 80 años de avatares históricos con la inauguración del edificio que Walter Gropius concibió en 1926 y que, después de una década de obras, por fin ha recuperado la paz y su estado original.

La fachada gris y blanca que recibe al visitante al final de la Bauhausstrasse

Bauhaus – Dessau (Alemania)

La fachada gris y blanca que recibe al visitante al final de la Bauhausstrasse sigue destacando como antaño en la poco atractiva ciudad de Dessau, en el estado federado de Sajonia-Anhalt.

Liberada por fin de los andamios y con nuevo lustre, esta Academia de Arte que en 1926 quería ser ‘manifiesto material de las ideas de la Bauhaus’ a base de cristal, cemento y acero, confía en congregar este fin de semana a dos mil invitados que celebrarán su lograda restauración por valor de 17 millones de euros.

‘Esta casa es tragedia y vanguardia a un tiempo’, explica el presidente de la Fundación Bauhaus, Omar Akbar, en su despacho enfrente del que ocupó el ‘maestro’ Gropius (1883-1969) y que hoy es alto obligado para los 80.000 visitantes que viajan hasta aquí todos los años en busca de las huellas del estilo Bauhaus.

La vida de la Bauhaus es efímera -apenas abarca 14 años- desde que Gropius inaugurara en 1919 su propia Academia de Artes en Weimar (este), hasta que Mies van der Rohe, el último director de la Bauhaus, se viera obligado a disolverla en 1933 por orden del partido nacionalsocialista NSDAP.

No obstante, la ambición de su ideólogo Gropius, que quería ‘diseñar procesos de vida’, y su filosofía de aliar Arte, Técnica y Estética en busca de la funcionalidad, siguen vigentes en el mundo entero y nuevamente a la vista de todos en Dessau.

‘Es como un templo que ha recuperado sus colores originales -rojo, amarillo, azul- y una joya que está en Dessau, pero que en realidad pertenece al mundo’, explica orgulloso Akbar acerca del edificio declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco hace 10 años.

Fue entonces cuando se acordó su rehabilitación, recuperar la antigua substancia, abriendo ventanas que habían sido tapiadas, ‘aunque para ello primero hubo que explorar y conocer el edificio ya que carecíamos de planos originales’, explica Monika Markgraf, quien ha dirigido los trabajos de restauración. ‘Nuestro reto no era tanto reconstruir el estado original de hace 80 años como conservar también las transformaciones que enriquecieron el edificio’, prosigue Markgraf, que confiesa las muchas controversias arquitectónicas y artística que han retrasado las obras.

Después de ser expulsado de Weimar, donde Gropius fundó la primera Academia de Arte que albergaba artistas, obreros y arquitectos, el estilo Bauhaus atraviesa su punto álgido en 1924 y 1925 en Dessau, donde amparados por un gobierno socialdemócrata recibieron luz verde para su diseño industrial, bello y funcional.

Aulas, talleres y administración, además de los domicilios de los ‘Meister’, artistas pioneros en su época, como Paul Klee, Wassily Kandinsky, Lyonel Feininger, Georg Muche o Oskar Schlemmer, han recuperado sus colores, cubiertos por muchas manos de pintura en las sucesivas restauraciones, sobre todo después de la guerra. Tenían fama de bolcheviques e ‘izquierdosos’, pero en Dessau encontraron el terreno abonado para sus ideas gracias a un alcalde liberal que puso a su disposición terrenos y apoyo económico.

En 1994 -tras la caída del Muro, en 1989- nace la Fundación Bauhaus, con el fin de mantener los edificios, con financiación de la UE, el Gobierno federal, el estado de Sajonia-Anhalt y la misma ciudad de Dessau. Desde entonces aumentan sus actividades internacionales y la conservación del mito que culminará en el 2007 con una exposición permanente sobre edificios y artistas, con 22.000 objetos que incluyen cartas, mobiliarios, fotos y diseños de los ‘maestros’.

Fuente: TodoArquitectura

Fuente: TodoArquitectura

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